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Sunday, August 21, 2005

Domingo



El día esta hermoso, hermosísimo, amaneció lloviendo pero para las 3 de la tarde una cálida luz iluminaba la casa.

Es domingo; un olor a carne quemada llena el ambiente, las ventanas están abiertas y puedo ver el humarazcal, ¿Debo alarmarme?, tal vez no, los niños se oyen jugando. Huele bien después de todo.

Asomo la cabeza por la puerta y me doy cuenta de varias cosas:

1) Que no he salido en todo el día

2) Que el día es todavía más hermoso de lo que parecía

3) Mi vecino hindú esta asando carne (¿Qué no los hindús son vegetarianos?)

Recientemente todo este tema de la carne se ha vuelto obsesión, lo bueno es que hoy tengo la opción de salir de mi capullo e ir a comprarme una buena proteína o bien puedo ir con los vecinos con cualquier pretexto, hacerme su amiga y comer con ellos.

Pienso, he estado demasiado tiempo encerrada, así que decido salir. Voy primero a Wal-Mart a comprar papel para imprimir el trabajo que ya “acabe”.

Ya sé a donde encontrar a los latinos, todos estamos el domingo en Wal-Mart. Me alegro de ver que no soy la única “brown skinned” por estos alrededores. Las señoras regordetas con sus caras de luna, sus ojillos de chapulin que brotan arriba de los cachetes, vistiendo camisetas que dicen Club Med o Lake George le gritan a sus hijos. Los pequeños con sus jerseys de Basketball y sus gorritas de colores persiguen a las niñas quienes están todas vestidas de rosa. Todos gritan al mismo tiempo y se siente tan bien escuchar español entre todo este inglés.

Salgo de Wal-Mart y entro al café que esta al lado, la atmósfera seria y callada. Tienen una foto de James Joyce, no sabía que solo tenía un ojo, pienso ¿cuántos de nosotros vemos con un solo ojo, aunque tengamos dos en la cara?

Café Mocha con leche descremada $3. 95 menos ¢50 por usar mi propia taza y me quejo de estar pobre, si bebiera menos café podría comprar más carne. Tengo que confesar mi nombre es __________ y soy adicta a la cafeína.

Me concentro en la luz que entra por la ventana, el día en lugar de agotarse se incrementa cuando uno piensa que las cosas no pueden mejorar la naturaleza lo sorprende a uno. El café se termina, tomo mi bolso y voy al supermercado.

Voy directo al pollo, poppy seed lemon, ensalada de macarrones y ensalada de col en los recipientes más pequeños para no desperdiciar. Regreso a casa con una sonrisa en la cara, estacionó el coche, los niños jugando.

Los vecinos siguen afuera, su hija apenas camina, parece una pequeña diosa hindú con aquellos ojos indescriptibles. Me mira sin despegar la mirada, no sé si es el color de mi blusa o le llama la atención la manera en la que la miro, todavía sus pasos son torpes, se dirige directo a mi. ¿Me habrá confundido con su mamá?

Llega al filo de la banqueta sin darse cuenta de la deferencia de alturas entre la acera y la calle, la caída es inminente, suelto de golpe lo que traigo en las manos y la agarró en el aire justo antes que su rostro de diosa tope con el suelo.

Suelta a llorar del susto, por el ruido de mis cosas al caer o por que me vio la cara de espanto.

La tomo entre mis brazos, tiemblo de solo pensar en toda la belleza que se concentra en aquella criatura, simplemente no puedo creer que no exista Dios cuando lo siento... oigo...veo en ella.

La devuelvo a su madre, me sonríe en agradecimiento. Me comenta que apenas el jueves comenzó a caminar. El padre atiende la carne en el asador, me agradece sacando la cara del humarazcal. Me dice: - ¿Quiere comer con nosotros? Estamos a punto de comenzar.

Saturday, August 20, 2005

Sábado II

Estoy harta del trabajo que estoy haciendo, que aunque pagará la renta del mes, pues no pagará la renta en satisfacción.

Con sólo $10 en la bolsa amaneció hoy sábado, lleno de decisiones por tomar. Escribí tres cartas una para mi tía, otra para mi amiga F y la otra ya no me acuerdo para quien es, pude quedarme todo el día tirada viendo tele, pero decidí tomar el camión para ir al correo.

Ya no aguantaba el olor a sudor, pero ni así me bañe, me lavé la axilas, me puse desodorante y así me fui.

Descubrí que no se nada todavía sobre los camiones, tomé el primero que pasó que por suerte me dejó en el correo. Dudé por un minuto que estuviese abierto, porque todas las luces estaban apagadas con excepción del escritorio de atención al público, pude ver el horario en la ventana, cerraban a las 2 y apenas eran las 12:30, tenían las luces apagadas para ahorrar energía, que es básicamente todo el rollo del norte. Se fueron las cartas.

De reojo vi mi reflejo en una vitrina y todavía no se me quita la cara de asustada, traté de sonreír pero nada más me sentí peor. Caminé un poco por el centro para ir explorando “mis nuevos dominios” encontré el mercadito de los agricultores locales y si pensaba que estaba caro el anterior, éste es una ridiculez, ¡$4 por una cajita de blueberries! Más ridículo es que la gente lo pague.

Encontré por fin el Centro Bangs y un cafecillo escondido entre las calles donde al parecer se reúnen todos mis futuros compañeros. Reo´s café.

Sólo puedo pensar en comer pollo. Aunque mi sueño tal vez no esté tan lejos. El supermercado Big Y como estrategia de mercadotecnia tiene un sistema de recompensas. Por cada compra recibe una moneda de un color intercambiable por artículos. Nos costó un rato descifrar el sistema de los colores, pensamos que era proporcional a la cantidad de compra, pero ayer sin preguntar me di cuenta que es completamente al azar.

Ayer por $10 de compra, me gané una moneda dorada, misma que puede ser intercambiada por una bolsa de 10 oz de alitas BBQ o bien por un pollo rostizado pagando la diferencia de $3.44.

Decidí tomarme un café en Reo´s para irme adecuando a los lugares, $1.50 la taza de café. ¿Para llevar o para tomar aquí? ¿Cuál es la diferencia? Como buena tomadora de café debería de saberlo. La diferencia es el material de la taza, para llevar taza de papel, para tomar ahí taza de losa.

Un hombre sentado frente a mi, me llama la atención, cabello largo negro rizado, cara redonda, ojos grandes, pero no solo eso tiene una cicatriz casi idéntica a la mía en el lado izquierdo de la frente. Lee el periódico, no puedo evitar pero lo veo constantemente, me parece natural acercarme a preguntarle sobre su cicatriz, pero lo pienso un poco.

Me distrae el extraño de deseo de robarme la taza que me han dado. Es vieja y esta percudida, pero es lo que me llama de ella, no lo puedo resistir, es un objeto que tiene historia, me atraen los objetos que tienen historia, que han sido útiles que han librado batallas.

Me termino el café, devuelvo la taza y me acerco al hombre:

- Disculpe que lo moleste, pero no puedo evitar ver que tenemos una cicatriz casi idéntica, le puedo preguntar ¿que le pasó?.

Extrañado me contestó

- ¿Qué? Estoy ocupado déjeme en paz

De repente tuve la certeza, una voz interior me decía que su nombre era John

- ¿Es su nombre Jonh? Dije

El hombre sólo me miró y ya no contestó

Espero el camión de vuelta a casa, no puedo esperar llegar para escribir esto.


Avión



Un avión, un avión en el cielo, me hizo pensar: ¿Será hoy el fin? Salía de Wal-Mart cuando lo vi. Había comprado café, porque no podía soportar un minuto más el otro café, ¿a quien se el ocurre comprar café en la tienda de 99¢?. Compré además unos sobres para mandarle una carta a mi tía y otra a mi mamá. Sólo mujeres en casa, empezó con la huella del abuelo quien dejo trás su existencia 10 mujeres, mi papá sólo 3.

Después de verle el precio a la carne, mejor me compré una lata de frijoles, por lo menos para meterme un poco de proteína, ahora si que vegetariana por la pobreza. Y sin embargo, tengo tanto y no me doy cuenta. Quisiera pensar que todo tiene sentido, quiero creer hay un orden divino que mueve las cosas. ¿Y si no lo hay? ¿Qué será que nuestra existencia de verdad no tiene sentido? que cuando morimos no hay nada.

Regreso a casa y lo único que veo es el reflejo, me doy cuenta que siempre he vivido con alguien, ahora hasta mis pensamientos puedo oír. Es cuestión de costumbre nada más, sin juicio de valor, nada mejor no pensar nada que se pueda oír.

<>Enciendo el televisor para escuchar algo que no sea yo. Casi tres años duró la tensión entre los dos países hasta hoy en ese mismo momento, se declaraba la guerra, la tercera de la Historia. He vivido sin querer esperando este momento, desde la guerra fría, esperando nada más, que se hiciera legítimo el fin. El avión en el cielo lo anunciaba. ¿Recibirá la carta mi tía?.


Me pregunto, ¿qué es lo que se debe de hacer en estos casos?.

Monday, August 15, 2005


La primera parte la encontrarás en Chukustako


La seguí hacia el baño, no podía dejar de verla, “era más fuerte que yo”, más que cliché; era así porque yo lo había decidido. Cuando me levanté de la mesa todo había quedado atrás. ¿Cuánto tenía de conocerla? No lo recuerdo, ¿importa?.

Sólo pensaba en tenerla en mis brazos, en sentirla estremecerse en mi pecho, el alcohol facilitaba mi imaginación, mi deseo, ella lo sentía, podía ver una sonrisita de complicidad, ¿me deseaba tanto como yo a ella? ¡Imposible! lo mío era abrumador, ciego ¡qué digo! doloroso, me dolía desearla. Mujer, ¿qué estás haciendo de mi?, juro que voy a morir si no te tengo. No puedo pensar en otra cosa, te respiro, te anhelo, te lujurio, te quisiera fornicar hasta el final de los días, hasta que no quedase una sola estrella en tu pelo.

Llegamos al baño, ella eligió la casetilla de la derecha, yo ya no tenía juicio, me llevaba hacia ella con una correa invisible que había atado a mi cuello. Ella actuando con facilidad cerró la pequeña puerta en mi cara, esperé hasta que ella volvió a abrir la puertilla, mis brazos extendidos impedían que escapara. Ella me acarició una mejilla y me dijo: “mi pequeña”, bajé la guardia mi cuerpo, mi alma, mi voluntad habían cedido ante ella.

Llegamos a la mesa de la mano, él ya nos esperaba. Se vio complacido ante nuestra muestra de afecto, salimos del lugar esperando que el camino a casa se hiciese más corto.

Sunday, August 14, 2005

Anita


Ana Laura Vázquez Murguía nació en la Ciudad de Manstuglia en 1876 en el barrio del Ciprés. Hija del comerciante Teodoro Vázquez Limonero y Matilde Murguía de la Concha, honorables ciudadanos de esta ciudad.

Ana Laura fue la menor de tres hijos. Su hermano mayor llamado Catán y Ramón el segundo. Los tres fueron educados bajo la religión católica que profesaba con fervor la señora Matilde, desde tempranito se podía ver la silueta de ella con sus tres hijos dirigiéndose a la Iglesia. En cambio Don Teodoro no era muy cercano a la religión, pero nunca intervino en la decisión de su mujer de crecer a los hijos creyentes.

Ana desde pequeña mostró inclinaciones hacia las artes y las ciencias, en casa pasaba largas horas en su habitación leyendo sobre botánica y química. Su padre la instruyó en la música y para la edad de 10 años tocaba perfectamente el piano, la flauta y la mandolina.

Se conserva sólo un retrato de ella cuando niña, siempre se negó a ser retratada, creía que era un acto de egoísmo extremo pretender conservar la imagen de uno mismo para la posteridad. Ana tuvo varios amigos imaginarios entre ellos Dulce, una niña de su misma edad quien creía vivía en un hoyito en la pared. Recuerdo que no se le podía mencionar la posibilidad de que Dulce no existiera, la enfurecía de tal manera que permanecía sin pronunciar palabra por días.

Anita, como todos le decíamos era extremadamente tímida, se sonrojaba con cualquier cosa y huía desesperadamente de cualquier evento social o público que requiera de su presencia. Cuando alguien fuera de la familia trataba de entablar conversación con ella, simplemente con cualquier excusa se retiraba a su habitación.

La habitación de Anita era la más pequeña de toda la casa, contaba con una cómoda, su cama y tres grandes ventanas, se ubicaba en el oriente mirando hacia los cafetales. Se negaba cerrar las cortinas para dormir, porque cada mañana esperaba ver salir el sol en compañía de Dulce, se le podía oír hablar desde antes del amanecer.

Doña Matilde, insistió en que Anita siguiera asistiendo a la Iglesia, cuando a los 16 años ella le anunció que nunca la volvería a pisar. No dio mucha explicación, lo único que dijo es que no le gustaba como la hacía sentir aquel lugar.

Anita amaba a sus hermanos y se sentía un especial afecto por Ramón, con quien asistía a la escuela, ella era de las pocas mujeres quienes en el pueblo sabían leer y escribir. Pensó mil veces en enseñar a las hijas e hijos de la servidumbre, pero la timidez la abrumaba y nunca lo hizo.

<>Catán dejó la escuela pronto para tomar el mando de los negocios de su padre, lo que le brindaba un respiro a Don Teodoro quien regresaba a comer a casa religiosamente a las 2 para pasar el resto de la tarde en compañía de la familia. Anita lo esperaba, aunque no hablarán mucho había una conexión indestructible entre los dos. Don Teodoro jamás cuestionó las decisiones de Ana,
en el fondo el sabía que la felicidad de Ana dependía del espacio que se le diera y fue exactamente lo que él le concedió. Desgraciadamente Doña Matilde nunca logró entender.

Anita se dedicó a cuidar de su madre cuando cayó enferma de un raro mal que le impedía caminar y moverse sin dolor. Dejó la escuela y se consagró a cuidar a su madre hasta su muerte.

La fiebre Tifoidea acabó con la vida de Anita a la edad de 23 años. Después de su muerte se encontraron cerca de 1 900 poemas, más de 500 cartas y 14 estudios botánicos de la región escondidos en su cómoda.

Ana Laura Vázquez Murguía "la poeta niña" como después la llamaron.

Thursday, August 11, 2005



¿Te has dado cuenta del milagro que es un abrazo?

Es encontrar un alma deseosa de ti

Un par de brazos que sólo desean sentirte

Es dejarse ir y no tener que cargar con uno por un instante

Es reafirmar tu existencia con el calor del otro

Es vivir un pecho abierto aceptando el destino de fundirse en ti

Son dos corazones que laten

Es el milagro de sentirse vivo

Es un milagro

Tuesday, August 09, 2005

Sentir




Una y otra vez, una y otra vez la misma pinche pregunta,

¿y qué se siente?, por favor dinos: ¿qué se siente?, lo bueno es que tenía mis respuestas ensayadas…

Muy bien

Estoy muy emocionada

Me siento muy agradecida

Es triste que al final, cuando cierro los ojos, me doy cuenta que no siento nada.

Sunday, July 31, 2005

Sábado


¿Quién putas habla a esta hora?. Contesté el teléfono y era una mujer con un acento espeso como el aire que respirábamos. Tuve que meterme al baño con la bocina para poder distinguir lo que me decía, en un inglés cortado me dijo: -¿cómo llegó a tu casa?. No estoy muy segura lo que le dije, pero me acuerdo que me dijo que estaba en el museo. ¿Quién va al museo a las tres de la mañana?

Salí del baño, crucé por la cocina y vi a Mauricio comiendo, creo que era el único que no había tomado, me serví un vodka con jugo de naranja y me fui a bailar a la sala con el vaso en la mano. Jean bailaba con la camisa abierta, me acerqué con la mano derecha le agarré una nalga. – ¡Oye!. Me dijo a gritos: - ¿Cómo le hacen las mujeres para que se les paren los pezones?, -¿A qué te refieres?, - Sí, ¿cómo lo hacen?, - Pues; si tu pregunta es si es algo voluntario, no lo es, responden al tacto. Él mismo se estrujaba los pezones, y me levantaba una ceja para presumirme. Nikki escuchó toda muestra conversación y le grito desde la esquina del salón, -¡con hielo!, ambos se fueron al refrigerador a conseguir hielo.

José quien es más dama que yo, me vio bailando sola y me hizo el favor de hacerme compañía, yo pensaba: ¿por qué me ve así este cabrón?, no se supone que le gustan los niños, cerré los ojos cantábamos a coro material girl, sentía su deseo como me rozaba, elevándome despacio.

La mujer del acento llegó, resultó ser la novia de uno de los concurrentes, de inmediato se dirigió a la cocina para servirse un trago, encontró a Jean y Nikki trabajando con el hielo, sin sorpresa siguió sirviéndose un vodka con la mirada puesta en Mauricio quien seguía comiendo. Con seco acento le preguntó: - ¿Tomas algo?. Mauricio contestó en el mismo tono. –No tomó alcohol. Ella abrió un poco los ojos. Mauricio le ofreció un pedazo de pan del que comía, se lo dio en la boca precedido de un trago de vodka.

José y yo seguíamos bailando, mi marido nos veía desde la puerta, José me sobaba suavemente el trasero mientras me cantaba al oído. Aparté a José con el pretexto de ir al baño. Nikki y Jean seguían en la cocina estimulando pezones. Habían encontrado helado, hummus, crema ácida, ambos se limpiaban los bigotes con la lengua.

Fui al baño y cerré la puerta, tratando de cobrar un poco de conciencia, estaba acalorada del baile con José, pensé en aliviar mis tensiones ahí mismo, pero decidí seguir con aquella energía por un rato; era más divertido. Salí del baño… José me esperaba, de un solo movimiento ya me tenía en la habitación, mis pechos cabían en sus manos, me levantaba la falda y me le abrazaba con las piernas. Mi esposo entró a la habitación y cerró la puerta detrás de él.

<>

Thursday, July 28, 2005

La patrona

El lodo nos llegaba a los tobillos. En San Mateo nos habían prestado unas botas de hule para poder cruzar a Santa Rita, caminábamos cubiertos por un poncho mal hecho de bolsas de basura, nos movíamos despacio, exhalando fuerte por el esfuerzo de sacar los pies de aquel lodazal.

Los de San Mateo nos miraron, con aquella mirada que sólo puede anunciar la muerte, cuando les dijimos que iríamos a Santa Rita a ver a la patrona. No nos trataron de persuadir en nuestro intento porque sabían que éramos jóvenes y estúpidos, no valía la pena salvarnos la vida.

No podíamos oír nada, sólo las gotas que retumbaban en el plástico que nos cubría la cabeza, encontramos a un hombre y su hijo en el camino, el hombre se detuvo y nos ofreció queso, nosotros le dijimos que no teníamos dinero, él nos miró con la misma mirada de muerte, tomó a su hijo de la mano y se retiró con rumbo a San Mateo.

Calculo que caminamos dos horas por la calidad de la luz, vimos un pueblito en lo bajo del valle, de repente sentimos esperanza y comenzamos a apresurar el paso con fuerzas que no teníamos. Dos de nuestros compañeros nos dejaron atrás tratando de llegar lo antes posible y tener refugio de la cruel lluvia.

Llegamos al pueblo con la cabeza baja, exhaustos… cansados de recibir la fuerza de la naturaleza. Levantamos la cabeza para mirar donde estábamos…mi corazón dolió cuando nos dimos cuenta que habíamos llegado a San Mateo.

La sorpresa nos duró un rato cuando vimos al hombre que nos ofreció queso y su hijo salir de una de las casas. Habíamos caminado en círculo, dos horas bajo la lluvia caminando en círculo.

Uno de los hombres nos dijo:

- Pásenle muchachos… se los dijimos, nadie llega a Santa Rita a ver a la patrona, si no esta invitado.


Wednesday, July 27, 2005

El futuro de las plantas

Ella llegó un poco más tarde de lo que me había dicho, estaba yo deseando que ella no viniera del todo. Se llevó dos plantas grandes, dos bambús, y un árbol que tenía dentro de la casa. ¿A qué hora me hice de tantas cosas?, pero no sólo eso, ¿A qué hora me encariñé con ellas?. Sin ver, dejé que ella cargara las plantas hasta su camioneta, qué tontería!!! son sólo unas plantas.

Con mis peces pasó algo parecido, se los di a una pareja que sabía querían tener mascotas, que sé de hecho que los van a cuidar, me hace pensar que, que bueno que no tengo hijos por que sería la madre más sobre-protectora y preocupona del mundo, estoy apunto de llamar a la mujer para saber si ya les dio de comer a los pobres peces.

No podemos cargar con todo nos hemos tenido que deshacer de todo aquello que no estrictamente necesario.

¿Qué es lo necesario?...estoy cansada de decidir…Me pregunto si allá arriba se encuentran en un constante deshacerse de lo que no es necesario y por eso muere la gente, ¿será que alguien me necesita todavía?

Me siento que me estoy vaciando, estoy haciendo espacio, eso es… me siento vacía, de ahí viene la incomodidad. Algún día me volveré a llenar...al menos eso espero.


Monday, July 25, 2005



Ayer ví un documental sobre el cine americano independiente de los 70´s, aunque el documento no me quitó el aliento hubo una frase que se me ha quedado en la cabeza: “Nosotros no sabíamos que eran las cosas, nosotros no teníamos definiciones para nada, nosotros tuvimos que construirnos a nosotros mismos”. De este impulso fue que nacieron los grandes movimientos sociales, el movimientos de Derechos Humanos, el de Homosexuales, el de las Mujeres, el Antiguerra.

Es inevitable que me pregunte ahora, ¿qué es lo que pasa con nosotros mismos?, que bajo honrosas excepciones, percibo a mi mundo dormido, apático, desinteresado, ausente, y miedoso. Percibo a mis hermanos escondiéndose en sus pequeñas esferas de trabajo, casas, carros, fantasías, y enajenación.

¿Será que pensamos que ya lo sabemos todo?, que ya no necesitamos hacer nada. Una cosa que ha cambiado de aquellos años para acá, es la curiosidad, ya nadie se pregunta el por qué de las cosas tomamos al mundo como dogma de FE, desde la computación, hasta los estereotipos. Las cosas son así por que lo dice la genética, la cibernética, la teología, la economía, la industria. Ya no hay curiosidad, el conocimiento se nos da y no hay proceso de discernimiento; se toma por sentado que aquello que se recibe es verdad.

Nuestra forma de relacionarnos es en función de cuanto conocimiento podemos acumular en nuestros pequeños cerebros, acumular, sin pensar ni entender, sin importar la calidad de este conocimiento, sin pensar si es moral, si es sano, si es a favor de la armonía, si es a favor de la vida. En los 70´s la gente se relacionaba en función de lo que creían, de tener sed de construir un mundo mejor, de estar en contra de los dogmas.

Hemos dejado de pelear y hemos aceptado con docilidad de corderito todas las creencias con las que lucharon nuestros padres y abuelos toda su vida.

Creo que la humanidad ha llegado a la madurez en términos de estar cansada y aburrida. Sólo tiene deseos de mirar televisión con una botella de cerveza en la mano, huyendo de las preguntas de sus hijos: “Papá. ¿Qué es sexo, que es la guerra, por que las cosas son así?”

Por favor ayúdenme a pensar que esto no es cierto…

Friday, July 22, 2005

Celos


- Vida entiende tengo mucho trabajo

- Lo sé, pero… yo si voy a la fiesta, me acaban de hablar mis amigos de la clase de baile.

- Ahhh. Si es así, pasa por mi.

- ¿Y eso?

- Pues, es que simplemente me dan celos de que vayas sola.

No dije nada, respiré aliviada al saber que él me acompañaría, sinceramente con él presente me contendría hasta que se me pasara la calentura.

Pasamos a un MacDonald´s entre alto y alto cenamos, él se cambió la camisa y los zapatos en el carro, entramos al lugar. Mis amigos llenaban una mesa, Pesh maniobró para que me sentara a su lado, Vivika, a su derecha entrelazaba manos con él, ambas manos descansaban sobre su regazo.

Tres Tom Collins y un Mac´trio son suficientes para sentirse vivo. Pesh y Vivika bailaron toda la noche, muy a pesar de mis impulsos homicidas. Procuraba no mirar a Pesh convencida que “ojos que no ven corazón que no siente”.

El alcohol animó a mi esposo a bailar, después de todo, no lo hace nada mal para ser todo un estudioso de la ciencia. No sabía que bailara tan bien, creo que es porque nunca bailamos. Nos sentamos y la mesera trajo más bebidas.

Se sentaron por fin…con la vergüenza lavada por el alcohol, le dije a Pesh.

- No me puedo ir sino bailo contigo

- Basta con que lo pidas

Pusieron un merengue y me entregué a sus brazos, bailamos y bailamos, la gente nos miraba, hacían comentarios, me sentía como la quinceañera, no me cambiaba por nadie. Acostumbrada a estar entre sus brazos, por eso de las clases de baile, cerré los ojos, me dediqué a oir su respiración que retumbaba en mi oído. Mi mente no podía pensar otra cosa más que: “te deseo”.

Mi esposo sacó a bailar a Vivika en un arranque, lo conocía demasiado bien. Bailaban muy juntitos.

Pesh y yo nos fuimos a sentar tomados de la mano, ¡electricidad!. Nos dirigíamos a la mesa, cuando Pesh cambió de dirección y se dirigió a la salida. Con el cerebro intoxicado me tomó unos minutos darme cuenta que me estaba sacando del lugar.

Me resistí por unos segundos, pero esperé a estar afuera para hablar. Me dijo:

- Vamos a mi casa

- ¿Quéee?. Estás loco.

- Tengo algo para ti. Son sólo 5 minutos en carro, nadie nos va a notar.

- Nooooooo Estás loco

- Vamos te digo.

- Déjame ir.

Me tomó por las muñecas…forcejeamos afuera del lugar. Sentí un golpe seco en la cara, se apagó la luz.

<>Fabiola
Julio '05

Thursday, July 21, 2005

Sombra



Amanecí desnuda, apresurada y en ayunas, sin haber abierto el segundo ojo ya estaba en la ducha, Carmelina llegaría a las 10 y mi casa estaba hecha un desastre llena de cajas y cosas por todos lados. ¿Cuándo iré a terminar de empacar?

Con el pelo mojado, a medio vestir y con el cepillo de dientes en la boca me encontró Carmelina. La senté sobre algunas cajas y le dije que si le gustaba algo que por favor se lo llevara que ya estaba harta de lidiar con tantas cosas.

Carmelina vino hoy a ayudarme a recoger mi sombra…Tomé mi sombrero y caminamos.

-Lo bueno es que tuviste el accidente cerca

-¿Verdad?, porque con este calor estar afuera es la muerte

-¿Dónde fue exactamente?

-Aquí… hasta cosa me da.

-Sí, aquí te sientes…

Tomó una rama de un árbol y golpeaba en el piso repitiendo: “Levántate bonita, regresa chiquita a tu cuerpo que nada tienes que andar haciendo afuera”.

Yo me preguntaba, si yo fuera mi sombra regresaría a mi cuerpo. Carmelina me leyó la mente y contestó.

-Yo si regresaría

-¿De verdad?

-Sí, creo que sí. Te la pasas bien

-Con todo y mi católica niñez, me la paso bien.

Rezamos dos padres nuestros, a falta de saber otras oraciones, pidiendo por aquellas sombras que todavía estaban perdidas, regresamos a mi departamento, porque el calor estaba insoportable. Carmelina dejó la vara con la que levantó mi sombra en la puerta. Me contó sobre su tesis doctoral mientras tomábamos café sobre dos cajas llenas de libros.

Fabiola
Julio '05

<>

Wednesday, July 20, 2005



Blah.. blah...blah era la único que salía de ella, yo de verdad trataba de poner atención pero no tenía idea de lo que me hablaba. Era demasiado por atender: uno ella, dos la voz en mi cabeza, tres, claro tenía que haber un él. Y es que...!que él!, todos y lo digo con franqueza todos teníamos que ver con su ser.

Era su boca, tiene unos labios que parecen recién nacidos, te lo apuesto si tú vas y le preguntas a cualquiera que lo conoce, todos y cada uno empezarán a describirlo por la boca, la cosa es que no podía pensar en otra cosa mas que en morderle un labio, mientras... ella seguía hablando. Mr. Nin lo sabe todo, posee la sabiduría propia de aquellos que han sobrevivido, me miró y me sonrió enternecido de mi "ser primitivo".

Qué pasaría si...? Me repetía una voz interior, que por cierto en esta ocasión era una voz de mujer, raro porque por lo regular es una voz masculina la que oigo, con más frecuencia cuando me voy a dormir, me llama insistente. Cuando era pequeña se lo conté a mi mamá y ella me dijo que no le contestara, que quien sabe que pobre alma estaba por ahí penando.

Qué pasaría si... me acerco y le muerdo la boca?, Qué humanamente podría pasar? Pensaba esto mientras la voz en mi cabeza me repetía que el porno ya no me prende y que tenía que buscar otro tipo de estímulos, sin estar de acuerdo del todo, me decía a mi misma, pues que todo este asunto de mi falta de interés en el porno debía de ser un rollo hormonal, sí seguro. Me repetía. Cuando uno no sabe que pasa, pues hay que echarle la culpa a la biología. no?

El permanecía ahí posando, enseñándome su boca, todo un exhibicionista, y esta mujer no para de hablar, (la mujer afuera de mi cabeza), seguí asintiendo sin tener rastro de lo que hablaba,- No importa. Decía la mujer dentro de mi cabeza, con que mantengas un poco de contacto visual y medio le frunzas el ceño, con eso se contenta, ella tampoco te esta oyendo.

- No, no te vayas, la voz en mi cabeza gritó al verlo tomar sus cosas y dirigirse hacia la puerta.

Todo mi cuerpo estaba en estado de alerta, dejé a la mujer hablando sola ante la sorpresa de los que nos veían, a ella le tomó un rato darse cuenta de mi ausencia, me dirigí a la puerta para alcanzarlo, él me llevaba ventaja, se abrió la puerta automática... él salió... se dirigió hacia el paradero de las bicicletas.

- No por favor, no por favor, que no tenga una bicicleta, que no la toque. La voz dentro de mi desesperada gritaba.

Él tomó su bicicleta... se fue con todo y su boca. Yo me quedé ahí inmóvil.

Desde mi accidente le tengo terror a las bicicletas. Ciclofobia es como los doctores la llaman.

Tanto


Tanta estupidez
tanto lo que vende
tanto mantenernos
tanto distraidos
tanto cerrar los ojos
tanto que ver afuera
tanto que sentir en la piel
tanto existir
tanto por vivir
tanto doler
tanto sin reconocer
tanta fantasia
tanto sin ser mia
tanto ser esclavo
tanto estar enchufado
tanta locura
tanta adiccion
tanto estar dormido
tanto estar pasivo
tanto ser sin serlo
tanto mounstruo
de un solo ojo

Thursday, July 14, 2005

Tu boca



Para Karim


Me diste de beber de tu boca
Desde entonces
No he vuelto a caminar en la cordura
Llegaste sin avisar
Con tu manto azul y tus manos de nube

El camino
Efectivamente es más suave
Con el corazón en la mano
Y el reflejo del mar en tu sonrisa

Eres el río que me envolvió en su noche
Soy la imagen viva de tu latido
La resonancia de tu voz en la brisa
Soy la luz que viaja en tus universos

Soy la llama que inicia tus meteoros
Soy el respiro que llena de oxígeno tus cavidades
Soy la sangre que brota
Soy la claridad en tus retinas
Soy el fluido que te da vida

Soy el fin de las despedidas
Soy el fin de tus lágrimas
Soy el fin
Soy el fin

Tuesday, July 12, 2005

El baño




El sonido claro de un chorro de agua, se abre la visión y se ve una puerta mal cerrada, entra la cámara a un baño y se ve a una mujer en sus treintas, pelo corto teñido de rojo, viste unos shorts y una camiseta de tirantes sin ropa interior. Esta sentada orinando. En voz alta dice:

- Cómo ves lo de Ernesto?, yo lo sabía desde el principio, pero como crees que le iba a decir a Paulina, además no hay peor ciego quien no quiere ver.

Se escucha el sonido de la puerta del clóset cerrarse

La mujer se limpia entre las piernas y se viste, toma el cepillo de dientes, habla con el cepillo de dientes en la boca.

- Tú lo sabías verdad?, Por qué no me dijiste?, tenemos cuanto... tres años de conocernos y todavía no logro entender la dichosa solidaridad entre hombres.

Se cepilla los dientes. La cámara se mueve al pasillo, la puerta del baño y la puerta del cuarto están una frente a la otra. La luz del cuarto se prende y apaga intermitentemente. Se escucha la voz de la mujer.

- Cómo viste a Paulina?, se le ve muy mal, verdad? Está más gorda que nunca, me dijo que ya no hay ropa que le quede, le dije que se saliera conmigo a caminar y me dijo que sí, que necesita hacer cosas fuera de la casa. Sinceramente, no puedo imaginar por las que andará pasando.

La cámara entra al baño, hace una toma de la mujer mirándose en el espejo. Escupe en el lavabo. La mujer habla al espejo.

- Sabes quien es?, tú lo debes de saber, esas cosas entre hombres no se pueden ocultar. Por favor dime quien es.

Silencio...

- Anda dime quien es, te prometo que no se lo digo a nadie.

Silencio...

- Estás bien?

Ella sale del baño atemorizada, la cámara esta situada en el pasillo, se ven las dos puertas una frente a la otra, la luz del cuarto esta apagada.

- Me vas a decir quien es

Ella se apoya en el marco de la puerta. No se atreve a entrar, la cara de ella cambia. Con claro enojo en la cara, los ojos llenos de rabia, dice:

- No lo puedo creer

La cámara entra a la habitación y lo muestra a él tumbado en la cama con los ojos cerrados...

Luz



Se apaga la luz
Y la luna de tu cara se ilumina
La noche se extiende entre tus piernas
Dejando ver las caudas de tus estrellas

Una marea de amapolas se abre en tus senos
Quisiera robar el tacto de tus labios
Llevarlo conmigo
Hasta el final del cometa

Los días nacen en tus ojos
Dejando ver el futuro que se avecina
Llenas de aromas mi camino al infinito
Sigo como un ciego tu halo

Te aseguro, no hay nada después de ti
El pájaro de la mañana
No ha sobrevivido a la intensidad
De tu mirada en el horizonte

Te repito, no hay nada después de ti

Tuesday, July 05, 2005

El órgano viril ó lo que es lo mismo Gabriela y el zorro






Gabriela se la pasaba dibujando todo el día y en todas las clases. Me tomaba el cuaderno por sorpresa y tazzz! ya tenía un recuerdo de Gabriela, por lo menos si dibujara con lápiz, pero no, con la pluma más negra que encontró dejaba sus recuerdos para la posteridad.

Mis cuadernos estaban llenos de sus dibujos, nos sentábamos juntas, era difícil estudiar con tanta cosa en las páginas.

Con el paso del tiempo la creatividad emergía, de ser caricaturas simples sus dibujos se convertían en cada vez más complejas imágenes. Todas ellas con un solo tema "el pito", "pititos" como les decíamos. Ella con todo cariño los vestía de diferentes cosas, de vaquero, bombero, de policía hasta que un día tiiiin! se le ocurrió hacer la caricatura de los maestros, una idea genial!!!

El primero fue el maestro que nos daba Historia de México, a quien le decíamos "mosca" por aquello de los lentes que usaba, Gabi ni tarda ni perezosa se puso a hacer el "pitito mosca". Con todo detalle dibujaba el lunar que el maestro tenía en la mejilla, los grandes lentes justo en la cabeza del pene, en uno de los testículos el pañuelo con el que se secaba el sudor. Magistral!!! Al final de la clase nos reuníamos a su alrededor para ver el trabajo terminado.

Así pasaron por la mano de Gabi el maestro de Educación Física, calvo y con el silbato en uno de los testículos, lo juro que hasta le puso chamarrita deportiva, se veía de lo más tierno. El maestro de Civismo con su espeso bigote, saco de lana y los lentes siempre en la mano, que en su defecto se dibujaban en el testículo derecho. La vida era buena y divertida hasta que Agustín el maestro de Literatura vino a dar clase.

Agustín era alto y flaco flaco... con cara de tener sueño siempre, llegaba a clase tarde con la monja regañándolo por detrás y una pila de libros bajo el brazo. Gabi y yo no nos habíamos acordado de Agustín quien se había tomado unos días por motivos de salud. En cuanto entró al salón nos volteamos a ver anticipando lo que vendría, no se podía dejar pasar, el "pitito Agustín" estaba por nacer. Al parecer no fuimos las únicas a quienes se les ocurrió, ya que varias dirigieron sus miradas a Gabi con una sonricilla de complicidad.

Sin esperar, Gabi estaba sumida en su trabajo, Agustín nos hablaba maravillas de Gorostiza y de Cortázar, inclusive leímos en voz alta algunos pasajes, Gabriela no despegaba la mirada del papel, ocasionalmente para disimular miraba a Agustín, pero lo que hacía era mirar detalles, trabajaba duro. Cuando Agustín le pidió que leyera, tuvo que hacerlo dos veces para que pusiera atención, yo le tuve que mostrar en que línea íbamos, muy bien se incorporo y leyó como nunca.

Seguimos leyendo largos párrafos, Agustín caminaba tranquilo en el frente. Gabi estaba por terminar, todas mirábamos a Gabi tratando de ver aunque fuese un poco del aquél tan anticipado dibujo.

Gabi dejó la pluma sobre el escritorio. Ya había terminado, levantó el cuaderno y me lo mostró, el "pitito" era largo largo y flaco, ocupaba todo lo alto de la hoja, le había hecho los ojos y el bigote igualitos, en el testículo izquierdo cargaba los libros, Agustín era zurdo, hasta en eso se había fijado, pero lo que me mató de risa fue que el "pitito" miraba para atrás huyendo de la monja, cómo había hecho para plasmar la angustia en la cara del "pitito" no lo sé, pero no me pude aguantar y me tuve que tapar la boca para no soltar la carcajada.

Bajé la mirada y un par de zapatos estaban frente a mi. -Señorita, me puede explicar, que es eso tan gracioso. Lo miré y no pude más, le solté la carcajada en la cara. Por un instante me olvidé de Gabriela, por instinto la miré delatándola. Aprovechando la distracción de Agustín, ella arrancó el dibujo y lo hizo bolita. Él de inmediato se dio cuenta que mi risa estaba relacionada con aquello que Gabi sostenía en la mano, extendió la mano exigiéndole que se lo diera. Gabi apretó la bola de papel y en la cara del maestro se la metió a la boca.

El silencio era sepulcral, nadie se atrevía a hacer un ruido, hasta que Agustín agarró a Gabriela de los cachetes tratando de sacarle el papel. Toda la clase soltó la carcajada menos yo, quien estaba más que angustiada. Él repetía - Señorita Domínguez, le exijo que me dé eso que tiene en la boca. Ella se resistió hasta que se lo pudo tragar.

El salón era la locura, nadie se podía controlar, un nosocomio se ha de oír como esto. Hasta que la figura de la madre directora cruzó el umbral de la puerta con las manos cruzadas en su espalda.

Agustín seguía tratando de abrirle la boca a Gabi, yo estaba pálida como una vela, sólo podía pensar: "Mi mamá me va a castigar".


Fabiola
Julio ´05

Friday, July 01, 2005

Arena




Ya te esperaba mujer
aquí sentado en la arena

Esperaba sentir la brisa de tus alas
despertar con el resplandor de tu piel

Te digo:

"En tu presencia encuentro los rastros de mi vida"

Wednesday, June 29, 2005

Carne



Para Bruno


Quien soy en medio de este caos, me pregunto
Veo el sangriento espectáculo
No siento nada... el pecho vacío
Nada... una más en la baraja
Mis manos... mis manos... ya no son mías
Lo veo a él... aun late

Mil preguntas en aire... callo
Un hilo congelado me recorre de pies a cabeza
No puede ser...no ahora, tengo tantas cosas por hacer
Un solo pensamiento compulsivo
"Debo ser algo más que carne...debo ser algo más que carne!!!"


Fabiola
Junio 2005

Wednesday, June 22, 2005

El principio del deseo


Sentí el efecto del alcohol justo en la espina, no quiero nublarme, no quiero perderme, más que nunca quiero estar aquí. Pedí una coca-cola y no lo tomaste bien, lo tomaste como una ofensa, algo personal. Lo único que pensaba era que lo que habría que hacer lo haría en mis sentidos.

Tú me quieres ebria, yo te deseo a ti todo. Quiero perderme en tu cabello, en tu pecho, entre tus piernas, y tú me quieres ebria.

Pediste otro trago mirándome a los ojos, retándome. Lo que quiero es salir de aquí, te quiero ahora. Tomaste tu trago de un golpe, con un aire de control y propiedad pagaste la cuenta.

El alcohol te ha puesto cariñoso, caminamos por el callejón en un abrazo que pretendía ser fraternal. ¿Cuántos años tendré que esperarte?

El camino hacia la estación se hizo un instante, con la multitud el abrazo se esfumó, sin embargo, el lazo que nos une es indestructible… es eléctrico. Yo voy a donde me lleves…

Por favor no pienses en ella, mira que yo no estoy pensando en él. ¿Qué propones? Te pregunto. La frase sonó interesante, pero el alcohol te ha adormilado, no atinas a decirme nada por que tú me quieres ebria, me quieres nublada y yo te deseo tanto aquí, sólo piensas en llegar a casa con ella, has perdido interés en mi.

No has entendido, que yo te quiero así en esta mente, quiero verte con estos ojos, sentirte en esta piel. No hemos entendido nada.

Se abre la puerta del tren, me abrazas en despedida…te siento en cada poro

Abordo sin ti, te vas en dirección opuesta

En la dirección en la que esta ella.

Fabiola

Junio 2005

Thursday, June 16, 2005

Cierro los ojos




Por más que cierro los ojos
en un intento
de no verte más
Por más que los aprieto ahí estás

Fabiola
Junio 05

Fortuna



Maldita fortuna la de callar
La de morderse las ganas
La de vivir sin soñar

Maldita fortuna la de esperar
Aquí tranquilo
A que el artificio venga a llenar el vacío

Maldita fortuna la de ahogar lo que siento
La de tapar el deseo
La de construir imaginarios
La de vivir de este lado del río.


Fabiola
Junio 2005

Exilio



¿Qué es este dolor que siento?
¿Qué es este partir de mi corazón?
Es darse cuenta que se vive en el exilio
Cargando el silencio, arrastrando el deseo
Es este el dolor que siento

Wednesday, June 15, 2005

Zapatos



A él le gusta mirarme es uno de sus placeres... tal vez el mayor, lo sé; no por que me lo haya confesado simplemente lo sé.

Me ha traído aquí, sin resistencia de mi parte, él desea verme todo el día, verme con la luz del sol, en la cotidianeidad, sin interrupción... sin prisa.

Con mis zapatos altos bajo y subo la escalera, me preparo un café, me tumbo en el sillón, miro a los pájaros desde el jardín. Pienso: la vida es buena, la vida es tranquila, la vida está en el corazón.

Él rentó esta casa para contemplarme día y noche, mi imagen llenar sus pupilas. Para mi delicioso... por dentro por fuera, sentir el sol en la piel, sentir su mirada. Lo he aceptado, ambos complacidos.

Mañana regresaremos a la realidad, ¿podré regresar? No lo sé, quizás él me pida aquí permanezcamos... sin pensar lo aceptaré.

No sé cómo podré volver al mundo, después de gozarlo a él, de abrir la puerta, de vivir sin ataduras, no sé cómo podré ponerme la vestidura de las convenciones, de las hipocresías. No podré volver a vestirme... lo juró, después de estos dos días de vestir únicamente mis zapatos...

Fabiola
Junio 2005

Friday, June 10, 2005

Hermanos

No ha tenido caso, hermanos
Dejar nuestras casas, nuestras mujeres e hijos
Viajar día y noche para llegar hasta aquí
Y, ¿qué hemos conseguido?
Darnos cuenta de:

“El miedo ha podido más, que toda la fuerza de nuestros brazos”.

Fabiola
Junio 2005

La mamá Lupita

- Yo no quiero morir sin ver a mis nietos
- Mamá, ¿por qué dices eso?
- Pues, porque así lo siento. No quiero presionarte hijo, pero es que ya es hora de que tú y Yuli.
- Máaa, pero es que ella prefiere terminar primero la carrera.
- Hijito, yo entiendo, pero todo se puede en la vida cuando yo los tuve estaba sola, y mira que bien los crié.
- Ya lo hemos hablado y ella prefiere esperar.
- Hijo con mi enfermedad no sé cuanto tiempo más me queda.
- No hables así mamá
- Sueño con tener a mis nietos entre mis brazos.
- Voy a hablar de nuevo con ella.

Mi suegra pasó su mano por el cabello de Gustavo y lo acercó para darle un beso.

Ambos quedaron en silencio, yo había oído todo desde la cocina. Me vieron en el quicio de la puerta. Ella me sonrío, él simplemente no se atrevió.

Dejé en la mesita el café que llevaba para los tres, con el pretexto de haber olvidado el azúcar fui a la cocina de nuevo, tomé las llaves del carro y sin hacer ruido cerré la puerta detrás de mi.

Fabiola
Junio 2005

Tacones

El sonido de sus tacones sacaba melodías del piso.

Su trabajo era permanecer ahí siempre vigilante.

Ella se paseaba frente a la vidriera una y otra vez, su reflejo bailaba en sus ojos.

El trataba de aparentar no haberla visto, pero yo desde dentro fui testigo, podía ver su corazón acelerado. Ella engrandecía por su mirada, complacida miraba la ropa de la vidriera.

El sin saber como se entregó a ella, no podía despegar su mirada de aquella criatura. Sintió mi juicio justo en su costado, él reunió todas sus fuerzas para mirar hacia el otro lado.

Ella no podía estar sin la mirada de él. La necesitaba. Caminó hacia adentro de la tienda dejando un halo a su paso, él se dejó cautivar por lo ceñido de su pantalón. Yo tenía un ojo para cada uno, mirando la escena desde dentro.

Ella me preguntó algo sin importancia, absorbiéndolo lentamente, yo contesté en el mismo tono, los tres sabíamos lo que estaba pasando.

Ignorándolo, sus tacones tocaron la melodía del adiós, él me miró pidiendo una explicación. Yo atiné a levantar una ceja.

Fabiola
Junio 2005

Monday, May 23, 2005

Tónico




Tratando de solucionar mi problema compré un tratamiento carísimo de esos de las ventas por televisión que resultó en más acné, probé el jabón de tepezcohuite que mi hermana me mandó por correo, mismo que me dejó la cara más seca que hasta parpadear me dolía y aún así mis sebosos amigos se las ingeniaban para salir. Cada día se desarrollaba en mi el miedo de abrir los ojos y descubrir cuantas nuevas erupciones adornarían mi cara, dicen que exagero, pero quien no lo ha vivido nada sabe de lo que hablo.

Un día sin buscar, en una tienda de un aeropuerto encontré un tratamiento que me ofrecía una solución, sin tener nada más que perder (mi dinero o mis barros), tomé mi tarjeta de crédito la misma que comparto con mi esposo y viola!!! Tarjetazo.

Uno por uno el empedrado de mi cara se fue desvaneciendo, era como un milagro, muy feliz seguí al pie de la letra las instrucciones, lavar la cara con el jabón, aplicar el tónico, y después el humectante, un mes de tratamiento y mi cara lucía como nunca. El tónico era el que se acababa velozmente, poniéndome en la necesidad de ir al centro comercial y comprar más.

Odio ir a las tiendas, así que era vivir con granos y aprender a ser feliz o ir al centro comercial no tener granos y no aprender nada. Después de extensa deliberación me decidí ir a la tienda. Me estacioné en la parte trasera para evitar todo el congestionamiento de gente en la entrada principal, entré por atrás llegar al mostrador de las cremas en un par de pasos, el plan era… pedir lo que quería, pagar y salir corriendo.

Llegué al mostrador, el tónico estaba visible, lo pedí a la empleada que muy amablemente me saludo:

- ¿Para qué necesita usted este tónico, usted no tiene acné?
Secamente contesté - Pero, tenía.
- Nunca lo hubiera creído su piel luce estupenda.
- Gracias que amable.
- Tiene usted alguna pregunta sobre nuestros productos.
- No, me gustan mucho, gracias.
- Ya que usted está aquí le gustaría que le maquille sus ojos, tiene usted unos ojos muy interesantes.

No sé que me pasó, hubo algo en mi interior que me decía que debería de aceptar la invitación, además nunca nadie me había maquillado antes, me preguntaba cómo lucirían mis ojos, después de no quererme ver al espejo por meses, ahora tendría la oportunidad de disfrutar mis ojitos por una tarde. Le dije -Sí claro.

Me sentó en uno de esos banquillos altos una luz potentísima me alumbraba la cara, me puso crema en los parpados y comenzó a colorear, cada medio minuto me hacía que me viera en el espejo que estaba a mi derecha, yo elogiaba su trabajo y así pasamos un rato. Yo me empecé a preocupar cuando pasaban los minutos y ella sólo se concentraba en mi ojo izquierdo, no había tocado mi ojo derecho.

Corregía su trabajo, me decía que si los colores así que si los colores asado, ¿qué no me va a pintar el otro ojo?, parece que no. Se me quedaba viendo por largo tiempo, criticaba su obra, movía la cabeza, asintía, abría la boca para mencionar a medias uno que otro color, como haciendo una lista. No me preocupaba la salida del centro comercial con un ojo pintado y el otro no, lo que me preocupaba era mi incapacidad de preguntarle... de pedirle que me pintara los dos ojos.

Dibujaba en mi mente los atajos que tomar para ser vista por menos gente y como llegaría a casa. Cuando al final me dijo que ya había terminado mi ojo, alguien la llamó, me pidió que la esperara unos minutos. Tomé rápidamente el delineador de ojos y alcancé a dibujar una línea en mi parpado inferior de mi ojo derecho, ví que se acercaba y dejé el lápiz donde estaba.

- ¿Qué le parece?
- Muy bien. Enfatizando. MI OJO SE VE MUY BIEN.
- Gracias, de verdad brinda más luminosidad a su cara.

Ella notó que mi ojo derecho estaba delineado, - ¿Fui yo la que pintó esa línea en su otro ojo?

Contesté nerviosa - No fui yo quería ver como funcionaba su delineador
- Es excelente, ¿no cree?
- Sí buenísimo
- Déjeme quitar esa línea de su ojo.
- No. Contesté nerviosa.
- Permítame, si no es nada, miré hacia arriba.

Maldecía en silencio la hora en que me vio, mi ojo izquierdo estaba para aparecer en la portada de cualquier revista y en cambio mi ojo derecho se veía pequeño, pálido, tímido. Yo estaba lista para correr. Veía la marca del foco se leía SILVANIA pensando que todavía no había pagado mi tónico, seguramente tendría que hacerlo con mi dispareja apariencia. Me empezaba a resignar.

Al terminar esto ella me dijo:

- ¿Le puedo preguntar de dónde es usted?
- Soy mexicana

Me miró con los ojos muy... muy abiertos, ¿en serio?. Sin que nada más me importara le dije: - Sí. Yo estaba ya lista para pagar, intenté ponerme de pie pero ella me lo impidió se acercaba a mi sin quitarme la mirada de encima. - Dígame por favor si usted ha estado alguna vez en la Basílica de Guadalupe. En un tono indiferente le dije que sí. Ella estaba lista para explotar, permaneció muy cerca de mi sin dejar que me moviera.

– - Dígame ¿cómo es?
– - ¿Qué?
– - La Vírgen
– - Ahhhh ...muy bonita

Ella respiraba rápidamente por la emoción, pero dígame más por favor. Me rogó. Pues es muy bonita, ella interrumpió -seguro que se siente su poder desde que entra uno a su templo. - Ehhh sí el edifico es impresionante muy moderno. A ella no le importaba la arquitectura me di cuenta. - Pues la gente la respeta mucho. Afirmé.

Ella con tristeza en la mirada me dijo: - Usted es muy afortunada, muchos daríamos lo que fuera para poder verla. Hablaba en serio, más miedo me dio, con temor a contradecirla murmure: - Es cierto. Ella dejó de hablar me seguía mirando, yo le sonreí ella no reaccionó. Volvió en sí como si acabara de despertar...Suspiró...

- ¿Está usted lista?
No muy segura contesté
- ¿Para qué?
- ¿Cómo que para qué?
- Sí, ¿para qué?

Me sonrió: - no se va a ir con un solo ojo pintado, ¿verdad?.

Fabiola

Thursday, May 19, 2005

Nos dijimos

Había algo de masculino en ella, debo confesar que era lo que más me atraía. Después de años de tratar y tratar, me había cansado de las mujeres complicadas, algunos consideran el género femenino como sinónimo de complejidad, pero no lo es en todos los casos.

Pero quiero hablar de aquellas que sí son complicadas… sí de esas mujeres que arman un drama por todo: por lo que haz hecho, por lo que no haz hecho, por lo que dejaste de hacer, por lo que intentaste hacer pero no te salió, por lo que piensas hacer. Cada una de tus acciones, pensamientos e intenciones están bajo su lente escudriñador. Sinceramente ya estaba cansado.

Encontrándome en este estado fue cuando la conocí…todo se dio fácil… era casi un sueño; temiendo despertar solo y con el malestar le propuse nos fuéramos a vivir juntos, no podía dejar ir a aquella belleza, quien tomaba cerveza como cosaco, eructaba sin pudor y más importante su mente estaba libre de malos entendidos, disculpas, dramas y reclamos…debía de estar soñando esto no puede ser verdad.

Pero lo era… y como soy un hombre de pocas palabras voy a ir directo al punto, pasé los tres años más felices de mi vida, para ser un sueño pues no estaba nada mal. ¿Mencioné que ella es honesta? y no me refiero a las personas que se dicen honestas por compromiso, ella lo era en cuerpo y alma. Algunas veces podía ser dolorosamente honesta… nada más no me esperaba lo que estaba por venir.

Un día sin más me vi fuera del apartamento que compartíamos, respiraba con dificultad y pensé que en ese mismo instante iba a morir de rabia.

Una voz en mi cabeza me decía que todo iba a estar bien, que en realidad aquello no estaba ocurriendo, yo estaba enamorado hasta los huesos, a veces dolía sentir tanto amor.

La misma voz me dijo que caminara que si caminaba me iba a sentir mejor, traté de respirar, tomaba aire con mi nariz pero me salía por la boca no lograba retenerlo, veía todo…la vida, la calle, la ciudad como sino estuviera ahí, lo veía todo como si lo estuviera recordando, me desdoblaba eso era… me estaba desdoblando.

Pasé por un puesto de flores, compré rosas…muchas…para ella…todo el dinero que traía en el bolsillo. A todas las mujeres les gustan las rosas me dijo la señora que me las vendió, yo sólo le dije: - sí, ¿verdad?.

Ahora con mis flores la tenía que enfrentar. Caminé de vuelta pensando que debía de haber un error, sí un malentendido eso debe de ser, después de todo ella era mujer y algún día debía de haber uno, pero la voz me decía: - no te hagas pendejo sabes que no es así, ella fue clara.

Toque a la puerta, me sentía ajeno, llevaba la llave en mi bolsillo, ella abrió la puerta tranquila con una mirada de preocupación cuando vio las flores que cubrían mi cara. – No me hagas esto por favor, sólo te estoy siendo sincera. Además desde que empezamos lo dijimos, no sé por qué estás reaccionando así, no es nada…nada.

Algo me hizo click en la cabeza. Ella tiene razón, sí… lo dijimos no una vez… mil veces, a qué puta hora le dije que sí. Dejé las flores sobre la mesa, ella estaba compuesta mirándome extrañada, nunca se espero mi reacción. Mi cabeza no me daba para decir nada inteligente, lo único que atinaba a decir eran te quieros en una medida de desesperación.

Ella me decía: - yo también te quiero. Lo que te estoy diciendo no tiene nada que ver con el amor que te tengo.

Cierto…lo sabía digamos a nivel intelectual, pero vamos a nivel carne me volvía loco me hacía rabiar, si hubiera podido hacerla pedazos cada vez que lo repetía lo hubiera hecho lo que quería era reducirla a nada, no podía aguantar el dolor que me hacía sentir su honestidad.

Ella me hablaba despacio para hacerme entrar en razón: -Yo te quiero, pero si quiero hacerlo. Es sólo para experimentar y para no sentirme encerrada en esta relación, lo único que te pido es un respiro nada más. Yo pensé que estabas de acuerdo con la idea. Lo hablamos mil veces y tú me dijiste que sólo te avisara que hasta te latía la idea de participar, y ve cuando lo hago te vuelves loco y hasta flores me traes.

En lugar de calmarme, más me encabroné…estallé: - Pues sabes qué, ya lo pensé y no, no estoy de acuerdo y hazle como quieras, nadie a mi me va a venir a ver la cara de pendejo.

Ella blanca sin saber con quien estaba tratando me gritó: – pero tú me dijiste. – Si ya sé pero ya cambié de opinión. Levanté mi mano, la señalaba amenazante, - óyelo bien, nadie…nadie mientras yo viva se va a coger a mi vieja. Después de decirlo me sentí mucho mejor.




Fabiola
Mayo 2005.

Monday, May 16, 2005

La vida de los pájaros




Descansábamos en el corredor, habíamos trabajado en la casa desde la mañana. Ella inició la conversación diciendo: - Mira aquél pájaro - ¿Cuál? Respondí. - Ese que está en la rama. Asentí con la cabeza para dejarle saber que ya lo veía. - Me pregunto ¿qué tipo de pájaro es? - Samuel ¿tú sabes? - No, no sé.

Ella continúo... se ve que acaba de salir del nido, está aprendiendo a volar, si te pones a pensar, para él todo es nuevo, ha vivido lo que tiene de vida en lo alto del árbol, nunca a sentido el pasto bajo sus patas, no se ha acostumbrado al aire en sus alas.

Samuel interrumpió. A los pájaros de ese tamaño les toma sólo dos semanas para alcanzar el tamaño de sus padres. Cuando lo logran es hora de dejar el nido.

- ¡Mira lo que hace! toma pequeños riesgos, primero de una rama a otra. ¡Mira se ha parado en el bebedero! apuesto que es la primera vez que toma agua.
- Sus padres ya los han dejado, ya es hora que vuelen por sí solos. Samuel agregó.


Yo no abrí la boca por que a mí no me importa la vida de los pájaros.

Fabiola
Mayo 2005

Sunday, May 08, 2005

Yo soy el nieto




A simple vista se podía decir que él era un perdedor, un pobre hombre sin fortuna, sin un techo donde vivir, sin tener segura la comida de mañana. Nadie entendía al abuelo como yo, ambos buscábamos las mismas cosas en la vida, él es el único hombre feliz que conozco; para quien no tiene la felicidad en el corazón simplemente es imposible verla.

Mi abuelo vive con mi tío Víctor, quien no para de criticarle sus ideas de libertad, en el fondo mi tío guarda un profundo resentimiento hacia el abuelo, porque al parecer fue muy difícil crecer en casa. Era...dicen una casa de locos en donde mi abuela no paraba de rezar para que mi abuelo cambiara y se pusiera a trabajar, mientras el abuelo trataba de armar un ejército de libre pensadores, quienes al final del tiempo serían los que salvarían al mundo de su ruina. Maldecía a la Iglesia y peleaba con la abuela sobre sus creencias, ella sin saber que hacer lo rociaba de agua bendita abría sus brazos e imploraba a su Dios por la salvación de la perdida alma de mi abuelo.

Dicen que la abuela después de estas confrontaciones caía en cama enferma por semanas, incapaz de levantarse y era el abuelo quien tomaba el mando de la casa, atendiendo a los hijos, llevándolos a la escuela, alimentándolos y ayudándoles con sus tareas. El abuelo disfrutaba tanto aquel tiempo con sus hijos, aunque no podía ocultar sus tristeza, podríamos llamarla decepción al ver que ellos crecían rápidamente, dejando ver cada vez más el parecido que tenían con la abuela.

Los hijos de ellos dos sin saber para donde mirar y para donde correr compensaban en parte la locura familiar luchando incansablemente hasta crear una vida “normal” en la que hubiera estructura... orden donde el papá fuese a trabajar, la mamá se quedara en casa a cuidar a los niños y sobre todo que la idea de Dios estuviese clara.
Si me preguntas cómo hace mi abuelo para saber el futuro no te lo puedo decir, creo que su mente y su espíritu trascienden las fronteras del mundo y las ideas. Un día en el que fumábamos en el jardín me dijo: - Ismael, confió plenamente en tu juicio. Estoy seguro que sabrás lo que hacer cuando llegue el momento. Sabía exactamente a lo que se refería, inmediatamente después que terminó decirme esto, sentí una extraña sensación de haber estado antes allí, de haber escuchado a mi abuelo decir las mismas palabras, dejá vu...

Tomamos a Petro nuestro perro y digo nuestro por que el abuelo me lo había encargado, me dijo que cuando él muriera yo me haría cargo del animal, que sería un hijo para mi, así que ese mismo día comencé a construir la relación, para que ante la ausencia de mi abuelo no se dejase morir de tristeza, era importante que el perro sobreviviera.

A mi abuelo no le importaba si tenía que esperar por el perro en el limbo, lo que era importante es que el animal pudiera adquirir la sabiduría necesaria para guiarlo a través del inframundo. Me decía: - Ismael sé que si muero iré al limbo, no tengo otro lugar a donde ir, pero esperaré a Petro para que me lleve a donde debo estar.

Oímos al tío Víctor gritar adentro de la casa, Petro ladraba sin cesar...

El hijo de mi tío había dejado de respirar, por alguna razón yacía en la calle en medio de un charco de sangre, todos en la casa gritaban y corrían... el cuadro era tan irreal que parecía sacado de una película, yo sin embargo tuve otra vez la sensación de haber vivido la escena con anterioridad no había nada de que preocuparse era un simple dejá vu...

La ambulancia llegó a la escena, el cuerpo de mi primo no respondía, era una masa de carne eso era lo que era... por primera vez sentí miedo ante la muerte, a quedar reducido a carne. Miré al abuelo y él miraba hacia el cielo como buscando algo.

Petro estaba serio, sabía la gravedad del asunto...

Me dijo mi abuelo, tu primo ya se ha marchado, se ha tirado de la ventana por miedo, pronto vendrá el perro que lo guiará al infierno de los cobardes. Y ahí estaba... un perro callejero apareció se acercaba al cuerpo de mi primo reclamando su pertenencia.

Yo me quedé helado ¿cómo hace el abuelo para saber estas cosas?, nadie más notó al animal, fue hasta que pusieron a mi primo en la camilla y lo subieron a la ambulancia, que el perro enfureció y comenzó a ladrarle a los socorristas, uno de ellos atinó a darle una patada en el hocico para callarlo. El animal orgulloso no reaccionó ante la agresión y se quedó quieto hasta que cerraron la puerta de la ambulancia. Mi tío iba acompañando a mi primo.

Vimos partir a la ambulancia, mi tía iba siguiéndolos en auto. En cuanto se pusieron en marcha el perro que esperaba salió disparado corriendo tras la ambulancia, aquel animal no era de este mundo en cuestión de segundos los había alcanzado su existencia tenía un solo propósito guiar a mi primo hacia el infierno de los cobardes.

El animal se le cruzó a mi tía por enfrente, lo que hizo que ella pisara los frenos con toda su fuerza para evitar atropellarlo. Todos presenciábamos la escena, sucedió cuando llegaron a la esquina de la calle, el auto de mi tía dio un trompo y con la parte trasera llegó a golpear la ambulancia, la ambulancia perdió el control y se estrelló contra el poste de la luz.

Corrimos todos ante lo que había sucedido ante nuestros ojos. Mi abuelo y Petro se quedaron atrás mirando hacia el cielo, ellos ya sabían que no teníamos salvación, cuando viré mi mirada para ver lo que hacían pude ver las luces en el cielo. Mi abuelo me miró, me hizo una señal para que regresara, entre el caos no pude escuchar lo que me dijo, pero leí sus labios: - El fin ha comenzado. De nuevo volví a sentir la deliciosa sensación de dejá vu...


Fabiola
Mayo ´05

Saturday, May 07, 2005

Tenancintla



La enfermedad se la comía por dentro, ambas lo sabíamos. El médico habló con ella ayer tarde, en un tono poco convincente me dijo que todo iba bien y que pronto la enfermedad cedería.

Cuando llegamos a su casa, ella se sentó en el sofá exhalando profundamente mostrando su cansancio, de manera informal casi infantil me pidió que la acompañara a Tenancintla el fin de semana.

Pensé, esta mujer debe de estar loca, han de ser las medicinas que toma la han trastornado. El viaje nos representaría estar sentadas en un autobús por ocho horas. Su cuerpo últimamente lucía más débil que nunca, yo dudé que ella aguantara el viaje.

Cuando le pregunté, cual era el interés de ir a aquél lejano lugar, me contestó que había escuchado era un pueblito muy pintoresco clavado en la Sierra, que el aire era fresco, que la atmósfera del lugar era lenta, justo lo que necesitaba para terminar de sanarse.

Ante mi primer rechazo ella insistió diciéndome que celebraríamos que estaba tan pronta a recuperarse, fui incapaz de decir no. En contra de mi voluntad y cargando con la responsabilidad de ella acepté hacer el viaje.

El viernes por la mañana pasé por ella a su casa y tomamos un taxi hacia la estación, llevábamos poco equipaje, una mochila en nuestras espaldas, me daba la impresión que tarde o temprano ella se rompería ante el peso de la mochila, que aunque liviana era suficiente para hacerla sudar.

Esperábamos el camión, ella estaba emocionada como una niña, todavía se podían ver en sus enflaquecidos brazos las marcas que dejaron el suero y las miles de inyecciones que había recibido. Ella miraba insistente por las grandes ventanas de la terminal esperando el arribo del camión.

Sentada abrazando su bolsa comenzó a toser un poco, al principio no hice caso, su tos rápidamente se convirtió en un impulso incontrolable, tosía y tosía sin poder respirar, su rostro enrojecía, sus ojos parecían saltar de sus órbitas...en cuestión de segundos todos en la estación nos miraban sorprendidos, ella agitaba sus brazos tratando dando la impresión que pronto pasaría.

Tomé mi botella de agua y se la ofrecí, ella tomó unos cuantos sorbos lo que ayudó y en cuestión de minutos su roja cara sonreía aliviada. Yo estaba enojada de mi flaqueza de no poder decir que no, este viaje era una estupidez, me sentía preocupada, ella debería de estar en casa descansando y no aquí esperando hacer un viaje tan difícil.

Sin más le dije: - No podemos ir, no podemos ir contigo así. Ella muy hábilmente no reaccionó ante mis palabras. Yo no me atreví a tocarla, pero la hubiera agarrado del brazo y me la hubiera llevado a rastras a su casa. Ella sólo me dijo: - No te apures ya me siento bien, el viaje va a estar bonito. Traté por todos lo medios de persuadirla de que esta idea era una locura, pero no tenía la fuerza en mi corazón para ponerme más enérgica, pensaba que tal vez éste sería nuestro último viaje. Algo me decía que debía de hacer lo que ella quisiera, sí por lástima, odiaba admitirlo, pero todo lo hacía por lástima.

No me podía imaginar por lo que ella estaba pasando, el aferrarse a la vida con garras y dientes, el querer hacer un estúpido viaje que lo único que le traería más dolor y más cansancio.

El camión se asomó por el gran ventanal, éste era el momento decisivo, si abordábamos el autobús no había vuelta de hoja. Ella ni siquiera me miraba, no quería que mi mal humor le estropeara su aventura, casi dos años en el hospital si pueden tener efecto en tu alma.

Insistí en que fuéramos tal vez a otro lugar a la playa podíamos ir en avión, pero ella esta determinada a ir a Tenancintla, no hubo poder humano que la hiciera cambiar de opinión, era determinación era la que la tenía viva, los doctores no se explicaban como estaba respirando todavía.

Cargó su maleta con una sola mano, jamás la había visto hacer eso ni siquiera cuando estaba sana. Yo tenía ganas de salir gritando, estaba a sólo unos minutos de abordar el autobús con ella, no quería pensar en lo que le podía pasar durante el viaje. No conocía el lugar ni siquiera sabía si había un hospital o una clínica cerca, qué irresponsabilidad me decía a mi misma.

Faltaban 20 minutos para irnos, decidí que iría a la farmacia afuera de la estación para comprar más agua, ella se rehusó a acompañarme no quería correr el riesgo de perder el camión, se quedaría ahí para cuidar que no nos dejara.

En el camino a la farmacia no podía callar mi cabeza, me gritaba que no debíamos abordar el camión que debía llevarla a su casa a donde necesitaba estar. Tomé del refrigerador dos botellas de agua y pedí unos analgésicos más pensando en mi, estas medicinas eran como caramelos para ella ya no le hacían nada. Tomé una revista de chismes del anaquel para tener en que distraer mi mente durante este estúpido viaje, no lo había comenzado y ya lo empezaba a maldecir, esto era mala señal. - Ya estuvo de tonterías, pensé. Determinada a no tomar el camión. Esta era la claridad que necesitaba, mi sentido común por fin había tomado el mando. - No vamos a tomar el camión y punto, aliviada de la decisión busqué otra revista para leer en casa.

Un hombre miraba las revistas y me miraba a mi, era un hombre moreno y alto, sentía su mirada insistente, sentí que otro hombre entró en la farmacia lo supe por el sonido que produjeron sus zapatos.

Las cosas que llevaba en las manos cayeron al piso cuando el hombre que tenía a mi lado me tomó por sorpresa, me ahorcaba con su brazo derecho y me apuntaba la cabeza con su mano izquierda, podía sentir el frío metal de su arma en mi sien. No salían las palabras de mi boca, estaba demasiado asustada, pero me imaginaba que querían el dinero, era temprano para que los ladrones hicieran un buen botín.

La empleada con su bata blanca y los ojos llenos de miedo abrió la caja registradora y sacó unos cuantos billetes, no eran ni tres cientos pesos, el hombre que recibió el dinero exigió que le diéramos lo que traíamos, éramos tres en la farmacia, unas cuantas baratijas de oro y como doscientos pesos en efectivo, no sé que esperaban pero gritaba de furia al ver el mediocre botín.

Sentí un soplo ardiente en mi cabeza...cuando caía al vació escuché lo que decía el hombre: “"Tomen pendejos para que aprendan a traer dinero la próxima vez”" fue lo último que oí.


Fabiola
Mayo 2005

Que día es hoy?